Educación de la sexualidad
Es importante subrayar que la educación sexual es parte de un derecho humano más amplio: el derecho a la educación, el cual está garantizado en múltiples instrumentos de derecho internacional y en la Constitución Política de nuestro país que enfatiza su carácter obligatorio y laico.

La educación de la sexualidad no se restringe al estudio de la reproducción sino comprende una dimensión más amplia en la medida que la sexualidad está presente en el ciclo vital del ser humano. La sexualidad es una construcción sociocultural que tiene como base una condición biológica, se enmarca en un contexto histórico y tiene un sentido político. La sexualidad estructura la experiencia humana e incluye la afectividad, la subjetividad, y la espiritualidad, sus finalidades son diversas y consideran el desarrollo, la comunicación y el fortalecimiento de los vínculos con otras personas, el placer y la reproducción.

La educación de la sexualidad debe fomentar valores tales como el amor, el placer, la solidaridad, el respeto, la responsabilidad, además de promover la aceptación de la diversidad sexual, el combate a la homofobia y la lucha en contra del estigma y la discriminación. La educación de la sexualidad es responsabilidad de todas las personas e incluye, junto con las familias, al Estado, la escuela, los profesionales, las organizaciones civiles, las instituciones de salud y educación, y los medios masivos de comunicación, entre otros. El Estado está obligado a garantizar el derecho constitucional a la educación democrática, libre, laica, gratuita para todas las mexicanas y mexicanos.

Estudios realizados en diversas partes del mundo han demostrado que los programas educativos de salud sexual son efectivos en vías de la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual. Los resultados señalan que hablar de educación sexual no alienta a los jóvenes a tener relaciones sexuales. La amplia información sobre la epidemia del VIH/SIDA, los embarazos no deseados y las formas de prevención tiene como consecuencia que las y los jóvenes inicien a una edad más tardía sus relaciones sexuales, porque la información que adquieren los lleva a tomar decisiones más oportunas y seguras, al tiempo de elegir algunas medidas preventivas como el uso del condón.
Como resultado de una adecuada educación de la sexualidad, los jóvenes de hoy tienen pueden tener una actitud más preventiva y al llegar a su primera experiencia sexual. Por lo menos la mitad de los jóvenes entre 15 y 29 años que tienen vida sexual activa ya usan anticonceptivos. El condón es un método cuyo uso ha aumentado sobretodo entre los hombres jóvenes como lo demuestran los resultados de la Encuesta Nacional de la Juventud 2000, el 53.2% de los jóvenes entre 15 y 29 años de ambos sexos usan condón. En la Encuesta Nacional de la Juventud 2005 el 95.1% de hombres jóvenes de 12 a 29 años de edad declararon haber usado el condón en su primera relación sexual y el 86.4% en su última relación sexual.

En cuanto al embarazo en la adolescencia ha descendido si se toma en cuenta la incidencia de los programas de educación sexual en la escuela y en los medios de comunicación. De acuerdo al CONAPO en 1974 una de cada cuatro mujeres se embarazaba y para el año 2000 una de cada 14 adolescentes se embaraza.

Una educación de la sexualidad integral durante la infancia y la adolescencia mejora la comunicación familiar y su solidaridad, permite reflexionar acerca de la pareja que buscan y distinguir las creencias religiosas de sus actitudes sobre su propia sexualidad. Las mujeres mejoran la comunicación sobre el cuerpo y las decisiones sexuales. Los hombres toman conciencia sobre el cuidado de su cuerpo y la responsabilidad de la vida sexual. Durante el noviazgo hablan más acerca de sus sentimientos y de sus proyectos.

-Un hecho importante que se destaca en la Encuesta Nacional de la Juventud es que los jóvenes reconocen en la escuela el principal agente de información sobre sexualidad, a los padres de familia como el segundo lugar y contrariamente a lo pensado, sólo el 10% recibe información de los amigos.

En resumen, una educación de la sexualidad integral representa importantes beneficios en todos los niveles, individual, familiar y sociales, en los siguientes rubros:

Comunicación familiar:

• Mejoran la comunicación sobre sexualidad con padres y madres.
• Reconocen el apoyo y la solidaridad familiar.

Valores:

• Aclaran el tipo de pareja que buscan.
• Distinguen sus creencias religiosas de sus actitudes sobre la sexualidad.
• Entre novios hablan más de su relación y sus sentimientos.

Equidad de género:

• Las mujeres mejoran la comunicación sobre el cuerpo y las decisiones sexuales.
• Los hombres toman conciencia sobre el cuidado de su cuerpo y la responsabilidad de la vida sexual.
• Las mujeres mejoran la autoestima y el respeto por el propio cuerpo.

Prácticas sexuales

• Inician relaciones sexuales a mayor edad.
• Reducen el número de parejas sexuales.
• No afecta la frecuencia de las relaciones sexuales.

Prevención de embarazos:

• Incrementan el uso de métodos anticonceptivos.
• Negocian el uso del condón y otros métodos.
• Presentan menor número de embarazos no deseados.
• Incrementan el uso del condón, sobre todo los hombres.

VIH/SIDA:

• Presentan menor prevalencia de infecciones de transmisión sexual incluyendo el VIH/SIDA.
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